
Lo más curioso es que el instrumento se toca, pero sin tocarlo, con sólo agitar las manos en el aire, cerca de las antenas. Parece que se esté haciendo un conjuro mágico.
Con la antena vertical derecha se controla la frecuencia, y si acercamos la mano, produciremos sonidos más agudos; si la alejamos, más graves. La antena horizontal tiene forma de bucle (”semicircular”) y con ella controlamos simplemente el volumen. Si acercamos la mano a la antena, bajaremos el volumen de la nota; si la alejamos, el sonido se oirá más alto. El sonido del theremin se asemeja al de una voz humana o al del violín, por hacer una comparación aproximada.
Aquí podemos ver unas lecciones:
Y aquí toda una interpretación:

¿Os ha sorprendido? Podíamos pedir uno para la parroquia... ¿Os imagináis el himno de la Santísima Trinidad interpretado al theremin?
Por si os interesa, MOOG fabrica el de la foto, que puede comprarse en Thomann montado o en kit (desde 339 euros)