

Ayer me llevé al ensayo del Coro la guitarra que me he estado construyendo el mes pasado. Se trataba de aprovechar parte de mi antigua guitarra, que tenía la caja acústica rajada de parte a parte, para hacer una guitarra
"silenciosa", es decir, que me pudiera valer para
ensayar a cualquier hora de la noche, sin molestar a nadie en casa. También quería hacerla lo más pequeña posible, para poder llevármela fácilmente
de viaje.
Después de mirar por internet encontré un modelo muy interesante, sobre todo compacto, de la marca Traveler Guitar, que puede verse en las dos fotos que pongo a la derecha que que usé como referencia. Pensé que podía fabricarme yo mismo algo así con un poco de trabajo, ahorrándome unos 300 euros que cuesta y aprovechando el mástil de mi antigua guitarra, con lo que tiene además eso de sentimental ya que la tenía desde adolescente...
Y, bueno, pues eso hice... Aquí van unas fotos de cómo ha quedado la "guitarra". No caí en la cuenta de hacer fotos durante el proceso de construcción, de manera que son sólo varias vistas diferentes de cómo ha quedado.
Es un modelo que tiene un tacto muy similar al de una guitarra normal, pero que apenas suena (excepto con la adición de la pastilla) y que de longitud tiene sólo un poco más que la de las cuerdas, unos 70 cm.
Tuve que comprar varios tableros y largueros de pino (de unos 2 cm.), y algunas piezas para el mecanismo de poleas de la parte inferior. Estas poleas fueron lo más difícil de hacer. Son fundamentales ya que permiten el giro de casi 360 grados de las cuerdas, necesario por la posición ingeniosa del clavijero que permite evitar sumar su longitud al final de la guitarra. No me costó fijar el mástil al nuevo cuerpo de la guitarra, ahora un tablero macizo formado por varias piezas encoladas, con hueco y soportes para el clavijero, uno de guitarra española normal.
También atornillé una pieza de roble (de una tablilla de parquet) para la sujección de las cuerdas en el extremo del mástil, al revés que en una guitarra normal en la que se sujetan en el puente. Al final, todo cubierto con una manita de barniz para proteger un poco...
Por último coloqué una barra metálica desmontable para simular el cuerpo de la guitarra por abajo y poder apoyarla, además de clavijas para colgar una correa. Por cierto, las dos piececitas de madera que asoman hacia el centro de la guitarra, como una especie de "alerones", son para tener una referencia de dónde empezaría el cuerpo de la guitarra, es decir, del traste nº 12.
Ademas, después de usarla durante un par de semanas y comprobar que realmente me resultaba útil, compré una
pastilla piezoeléctrica, la
Shadow 1900, con su propia pieza de soporte para el puente. En realidad no era necesaria para practicar, ya que la guitarra sí que suena un poco, aunque muy suavemente, pero bueno así puede enchufarse a un amplificador y escuchar por los auriculares un sonido más parecido al real, y bastante decente.
Finalmente, con una funda de ukelele tenor que da las dimensiones justas, ha quedado lista para llevarla a cualquier sitio.
En fin, que si os animáis a reciclar una guitarra vieja o rota, ya sabéis... ¡Animo!
(He puesto planos en una entrada posterior,
aqui.)







